Durante al menos 3 años, digamos del 2000 al 2003, en argentina estuvimos viviendo en un medio catastrófico, en el sentido de estar inmersos en una dinámica de cambios, de alguna manera imprevisibles, un tiempo en que para muchos su forma de vida cambio radicalmente, otros sufrieron una suerte de exclusión económica y luego social, para algunos el cambio fue mas leve. 2006, hoy los medios y algunas estadísticas muestran un país muy cambiado, se habla de normalización, hay un gobierno elegido democráticamente y los índices de pobreza y desempleo han bajado significativamente, si bien la brecha entre entre riqueza y pobreza en lugar de decrecer, se ha acrecentado. Pero sin embargo, algo sutil y generalizado ha cambiado; para Lewcowicz las condiciones de pensamiento, aun cuando las cosas parezcan iguales, aquellas han cambiado irreversiblemente. Podemos decir también que ahora sabemos que nos podemos enfrentar a configuraciones político-sociales inesperadas y riesgosas, que su posibilidad de estas situaciones no es hipotética sino bien real, o mejor dicho que estas configuraciones puede establecer realidades. Sabemos que las cosas pueden cambiar, que las condiciones de existencia pueden modificarse y que esas modificaciones pueden tener la forma de configuraciones a gran escala.
Vamos a seguir unas ideas de Bruno Latour que son muy útiles para pensar o repensar la dinámica de la crisis argentina, pero también para redefinir las condiciones de discusión de lo que trabajosamente y abstractamente aún nos vemos obligados a llamar espacio publico para entendernos entre diferentes “culturas”.
Cómo podríamos pensar estas configuraciones riesgosas de gran escala?, vamos a intentar pensarlo de dos maneras simultáneamente; por una lado una idea de Bruno Latour, que puede poner en escena de una manera inquietante un posible “espacio público”, y por el otro tomaremos algunas herramientas que desarrollo Ignacio Lewcowicz, sobre todo en su libro “pensar sin Estado”, la idea de que las actuales condiciones de lazo social son mas de dispersión que de cohesión, el espacio público según este enfoque seria una institución en desmantelamiento.
En un articulo titulado ¿Qué protocolo requieren los nuevos experimentos colectivos? Bruno Latour se interroga por la condicion de eso que el llama experimentos colectivos:
¿Qué son esos experimentos socio-técnicos? ¿Se desarrollan en un entorno totalmente fuera de control, sin ninguna regla? ¿Sería deseable encontrar reglas que los gobernasen? Que todos nosotros nos encontramos inmersos en una serie de experimentos colectivos que han desbordado los confines de los laboratorios no necesita de más prueba que la lectura de los periódicos o la visión de los noticieros televisivos. En el momento en que hablo, miles de funcionarios, policías, veterianarios, ganaderos, funcionarios de aduanas, bomberos, están trabajando por toda Europa, incluso ahora por todo el mundo, contra la fiebre aftosa que está devastando tantas zonas rurales. En cualquier caso, no hay nada nuevo en esto teniendo en cuenta que la salud pública se inventó hace más de doscientos años. Lo que resulta novedoso en este caso, y problemático, lo que reclama nuestra atención, es el hecho de que la presente epidemia es debida precisamente a la decisión colectiva de no vacunar a los animales. En esta crisis, no nos enfrentamos, como nuestros predecesores, a una enfermedad mortal que debemos combatir con las armas confeccionadas en el interior del laboratorio de Robert Koch o Louis Pasteur y sus descendientes: nos encontramos enredados con las consecuencias indeseadas –pero perfectamente predecibles– de la decisión de experimentar, a escala europea, sobre cuánto tiempo aguantaría una cabaña ganadera no vacunada sin un nuevo brote de esta mortal enfermedad. Un caso perfecto de lo que Ulrich Beck (1992) ha bautizado como riesgos manufacturados.
Esta descripción cambia de perspectiva unos escenarios que habitualmente son presentados o bien como tragedias bien explicados a través de teorías conspirativas, los vuelve mas inquietantemente próximos y nos aproxima a una dimensión de participación activa o pasiva o ambas, pero directa. Demás esta decir que esto que llama Latour experimentos colectivos son procesos potencialmente muy peligrosos…
Dos situaciones que en apariencia son muy diferentes, la crisis económico social argentina y la crisis de la aftosa en Europa, una parece un hecho impuesto, incluso providencial si pensamos que el capital financiero es una cosa completamente exterior y abstracta; el otro un hecho descontrolado pero de alguna manera electivo, casi una decisión política. Solo a primera vista, en el caso argentino podemos pensar en dos tipos de experimentos, los experimentos que podemos llamar sin agente, experimentos que pueden ser políticas de estado o configuraciones que alcanzan magnitudes y ramificación de gran escala, dinámicas que exceden por complejidad o por escala el planteo de las hipótesis u operaciones que participan en sus inicios, el otro tipo de experimentos constan de agentes e hipótesis variables pero mas visibles, podríamos llamarlos organizaciones de experimentación (arriba y abajo del timeline).Tanto el caso europeo como el argentino se combinan situaciones de hipotetizacion (políticas de vacunación, políticas de transgenicos, políticas financieras, etc.) y cierto control, con situaciones (consecuencias o contextos de formulación del experimento) de incertidumbre y descontrol
aquellos que generando una situación mas o menos previsible, experimento complejo que fue llamado política de ajuste, arman el campo para la creación de un caos, como el mantenimiento del peso a la par del dólar durante años, que fue claramente un experimento en el que mucha gente estuvo involucrada; y el tipo de experimentos que intentan configurarse ante unas circunstancias inesperadas
Pero entonces, ¿cuál es la diferencia de estos experimentos con lo que solía llamarse situación política, es decir, aquello que a todos interesa y afecta? Ninguna. Estos experimentos, desarrollados sobre nosotros, por nosotros y para nosotros no se someten a ningún protocolo. Nadie ha recibido explícitamente la responsabilidad de seguir su curso. Este es el motivo por el que debe buscarse una nueva definición de soberanía.
Julio 25, 2008 a las 2:31 am
Me parece muy bueno el articulo